Georges Braque
Canéforas (Canéphores), 1922
Óleo sobre lienzo
180,5 x 73 cm cada una
Centre Pompidou, Musée national d’art moderne, París. Legado Baronne Eva Gourgaud, 1965
© Georges Braque, VEGAP, Bilbao, 2014
Foto © Bertrand Prévost - Centre Pompidou, MNAM-CCI/Dist. RMN-GP


Desnudos y Canéforas
1922-1930

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En 1922 Braque sorprende a sus coetáneos en el Salón de Otoño con sus Canéforas. Estas figuras femeninas, cuya temática nos retrotrae a la Antigüedad clásica, son similares a las Ninfas de la emblemática obra del clasicismo francés Fuente de los inocentes, de Jean Goujon. Las figuras de Braque que, por sus proporciones y colores antiacadémicos, aún pertenecen a los últimos momentos del Cubismo, encarnan también la complejidad del “retorno al orden” y a la figuración de un Braque fascinado por Corot y Chardin en los años veinte.

En 1931, Braque ilustra la Teogonía del poeta griego Hesíodo (siglo VII a.C.) para el marchante, editor y gran apasionado del grabado Ambroise Vollard. El relato, dedicado al nacimiento del universo y al origen de los dioses, es considerado como uno de los grandes textos de la mitología griega. Entre 1932 y 1935, ejecuta una serie de dieciséis aguafuertes, que serán publicadas por Maeght, en 1955: línea negra impresa sobre fondo blanco para los grabados y, en negativo, línea blanca entallada sobre fondo negro para los yesos pintados y grabados que Braque concibe paralelamente. Como las figuras mitológicas y las naturalezas muertas de la época, estas obras poseen un estilo curvilíneo y propicio a la metamorfosis.

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